elvalordelascosas

El valor de las cosas

Quién produce y quién gana en la economía global

Mariana Mazzucato

Taurus, 2019

479 páginas

La Gran Recesión que comenzó en 2008 con la caída de Lehman Brothers ha cambiado nuestra forma de ver y de entender el mundo, especialmente el económico. Ni siquiera la recuperación subsiguiente está siendo igual a otras, y nos encontramos con fenómenos que los economistas tienen problemas en explicar, tales como la desaparición de la inflación, el estancamiento de la productividad o la persistencia de un crecimiento débil en muchas economías occidentales, pese a los estímulos y a las medidas heterodoxas de los bancos centrales. La sospecha con respecto al paradigma económico de las últimas décadas se ha extendido y, en medio de esta crisis de resultados y legitimidad, ha comenzado a cuestionarse también la idea de fondo que explica la forma de funcionar del capitalismo financiero.

Muchos han sido los libros críticos con el sistema en los últimos años, desde el punto de vista sociológico, político, financiero, social, cultural o antropológico. Y son demasiadas y demasiado persistentes las manifestaciones del malestar para ignorar que algo no marcha bien en nuestras sociedades, desde el voto a partidos antisistema en democracias liberales consolidadas, hasta la llegada de “hombres fuertes” a los puestos de mando o la irrupción de movimientos violentos de protesta, como el de los “chalecos amarillos”.

El ensayo El valor de las cosas se enmarca en esa crítica de fondo desde el punto de vista del pensamiento económico, pero con clara intencionalidad política. Su autora, Mariana Mazzucato, economista italiana y catedrática de Economía de la Innovación y Valor Público del University College de Londres, ya había destacado con su visión crítica en El Estado emprendedor (RBA), donde analizaba lo que ella consideraba que eran mitos sobre la supuesta mayor eficiencia del sector privado frente al público. Ahora complementa aquel estudio con este otro, más teórico, en que revisa las ideas de creación de valor desde los fisiócratas hasta la utilidad marginal de los neoclásicos, que aún impera en nuestros días, pasando por la división del trabajo de los clásicos como Adam Smith o la plusvalía de Marx.

Tras ese repaso, se basa en el marginalismo para hacer una severa enmienda a la forma en que se mide oficialmente la riqueza y se decide qué es merecedor de ser considerado valor o no. A lo largo de todo el libro, Mazzucato se muestra muy crítica con el enfoque marginalista de la calificación del valor como aquello que tiene un precio en el mercado, sin ninguna preocupación ética, medioambiental o política.

Su primera conclusión es que el producto interior bruto (PIB), este indicador de posguerra para medir la creación de riqueza, no estima el bienestar y ha dejado de ser fiable para poder abordar los retos del cambio climático, la desigualdad, las patologías psicológicas asociadas a la modernidad o los cambios laborales de la revolución digital, entre otros. En su interesante obra El delirio del crecimiento (Taurus, 2019), David Pilling, periodista económico del Financial Times, explicaba hace poco el origen de este indicador, inspirado en Simon Kuznets y analizada a fondo por Keynes. Un resumen estadístico que ha experimentado variaciones en su forma de cálculo y sobre el cual Mazzucato llega a conclusiones similares, aunque su explicación sea más técnica. El problema sería el enfoque básico marginalista, en que el valor viene determinado por el precio que establece el mercado. Siendo así, la limpieza por parte de un contratista de un vertido tóxico en el mar tendría un valor y contaría en el PIB; en cambio, proteger el medio ambiente por parte del Estado, gracias a una legislación preventiva adecuada, no estaría dentro del círculo de producción. Mazzucato aporta numerosos ejemplos en tantos otros sectores.

En la segunda parte del libro, y una vez establecido el relato histórico y la crítica a las deficiencias del PIB, Mazzucato se centra en argumentar de forma técnica –a veces difícil de seguir para un lector no experto– que el sistema financiero debe ser considerado un extractor de valor –pese a que consta como creador desde principios de la década de los setenta– y que el Estado, la intervención pública, debe ser tenido en cuenta en muchos aspectos como un creador de valor y no solo un mero facilitador –como considera, en el mejor de los casos, la teoría marginalista. Sus argumentos están bien hilvanados, aunque son más persuasivas sus críticas al sistema financiero que sus alabanzas al Estado emprendedor, pues en este caso omite mencionar los ejemplos de mala praxis que han proliferado en todo el mundo.

En cuanto al sistema financiero, pocos analistas dudan de que su mal funcionamiento y su criticada regulación han estado detrás de la crisis y de la era de malestar en que seguimos inmersos, pese a la mejora macroeconómica. Por ello, el análisis de Mazzucato hace bien en demorarse en la explicación detallada de los peligros de la financiarización. La rentabilidad de los productos financieros supera con demasiada frecuencia la que ofrecen los de la economía real, e incluso con menor riesgo, algo que detrae recursos para invertir y hace que las empresas pequeñas y medianas sean sumamente dependientes de las grandes, que tienen mejor acceso a los mercados. El pez grande se come siempre al pequeño, y las economías de escala se convierten en un muro infranqueable, lo cual, a su vez, concentra la riqueza y genera monopolios, captación de rentas e incremento de las desigualdades.

Todo ello se ve agravado por un enfoque económico centrado en la maximización de los beneficios del accionista a corto plazo, en detrimento de una mirada estratégica más a largo plazo. Un nuevo paradigma que recompense de forma justa a todos los implicados en la obtención de beneficios, desde el trabajador hasta los consumidores y los proveedores a través de los salarios, los precios y los márgenes. La crítica de este libro se convierte así en una enmienda moral y ética, además de técnica, que incluye desde los presupuestos teóricos de la economía hasta el gobierno corporativo con que operan las grandes empresas en el capitalismo financiarizado.

Finalmente, Mazzucato menciona con interés la Teoría Monetaria Moderna y esboza una breve crítica a las políticas de austeridad aplicadas en Europa durante la Gran Recesión. Su análisis no va más allá de una reivindicación genérica de los multiplicadores keynesianos, aunque actualizados con nuevos objetivos relacionados con la economía verde, la educación y la innovación tecnológica mediante la cooperación público-privada, que es lo que la autora denomina “economía de la esperanza”.

El valor de las cosas es sólido en su análisis histórico y teórico, y es convincente en sus argumentos críticos con el sistema financiero y la forma en que los técnicos y estadísticos valoran su contribución a la riqueza. En cambio, es demasiado indulgente con los peligros y los potenciales vicios comprobados del estatismo. Pero acierta en su reivindicación de la política y su papel a la hora de influir virtuosamente en el funcionamiento de unos mercados que, como ya dijo Smith, necesitan una intervención que impida que intereses espurios lo capturen y extraigan rentas en detrimento del resto de operadores y del bien común.

Resultado de imagen de el valor de las cosas mazzucato

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

About Antonio García Maldonado

Antonio García Maldonado (Málaga, 1983), es analista y consultor, editor y ocasional traductor. Ha sido asesor político y escritor de discursos del presidente Pedro Sánchez durante su primer Gobierno, entre junio de 2018 y julio de 2019. Actualmente es asesor en el Gabinete del Presidente del Senado de España, donde trabaja como discursista para el filósofo Manuel Cruz. Ha sido analista jefe del servicio de riesgo-país de la consultora internacional LLORENTE & CUENCA, además de consultor en América Latina, región en la que ha vivido intermitentemente los últimos años. Fue Business Intelligence Manager de la consultora The Search Group, en su sede central en Belgrado. Es crítico de libros de no ficción de El Cultural del diario El Mundo, donde también escribe como analista de política internacional. Ha colaborado o colabora con regularidad en EL PAÍS, Letras Libres, The Objective y El Asombrario. Es también editor externo en el Grupo Planeta y redactor de informes en la editorial Acantilado. Ha traducido, entre otros, a Francis Fukuyama, Jonathan Haidt, Bob Woodward, al marqués de Sade, a William Kotzwinkle, a H.D. Thoreau o a Norman Mailer, cuyo libro 'Miami y el sitio de Chicago', prologó. Ha prologado la reciente edición de 'Viaje a la aldea del crimen', de Ramón J. Sender. Fue traductor becado del Colegio Internacional de Traductores Literarios de Francia, en Àrles. Antes de eso, fue librero y se licenció en Economía.

Category

Blog (caro diario)

Tags

, ,