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  • ¿Con qué soñaban los prisioneros más a menudo? Soñaban con pan, pasteles, cigarrillos y un buen baño de agua caliente. No poder resolver en la realidad esos deseos básicos los inducía a satisfacerlos en el sueño. Que esto fuera psicológicamente beneficioso o no, es otra cuestión; al despertar, el soñador volvía a la realidad y debía sobreponerse al terrible contraste entre el Lager y su sueño.
  • Nunca olvidaré la noche en que me despertaron los fuertes gemidos de un compañero agitado por alguna horrible pesadilla. Como siempre me han conmovido las personas que sufren pesadillas angustiosas, quise despertarlo. Estaba a punto de hacerlo cuando de repente retiré la mano, asustado por lo que iba a hacer. En aquel momento comprendí, con toda crudeza, que ningún sueño, por horrible que fuera, podía ser peor que la realidad del Lager a la que cruelmente iba a devolverlo.
  • Dostoievski escribió: «Solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos».
  • Nietzsche: «quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo«.
  • Cuando uno se percata de la imposibilidad de sustituir a una persona, la responsabilidad que el hombre debe asumir ante el sentido de su existencia y su continuación para en toda su magnitud. Un hombre que se vuelve consciente de su responsabilidad ante quien lo aguarda con todo su corazón, o ante una obra por terminar, nunca será capaz de tirar su vida por la borda.
  • Niego tajantemente que la búsqueda de un sentido, o la duda de si existe ese sentido, proceda o sea el resultado de una enfermedad. La frustración existencial en sí misma no es patológica ni patogénica. La preocupación, o desesperación, por encontrarle a la vida un sentido valioso revela una angustia espiritual, pero en modo alguno supone una enfermedad. Podría suceder que, al interpretar la angustia como enfermedad, el psiquiatra se vea inducido a ocultar la frustración existencial del paciente con la administración de drogas tranquilizantes. Sin embargo, su función consiste en guiar al paciente a través de su crisis existencial, una crisis que podría generar el crecimiento interior.
  • Considero erróneo y peligroso para la psicohigiene dar por supuesto que el hombre necesita, ante todo, equilibrio interior o, como se denomina en biología, «homeostasis»: un estado sin tensiones, en equilibrio biológico interno. Lo que el hombre necesita no es vivir sin tensión, sino esforzarse y luchar por una meta que merezca la pena.
  • Pensemos, por ejemplo, en la «neurosis dominical», esa especie de depresión que aflige a algunas personas al cesar su trajín durante la semana y encontrarse, en el fin de semana, con una intimidad vacía de sentido.
  • Este sentido último excede, lógicamente, la capacidad intelectual del hombre; en logoterapia se denomina «suprasentido».
  • La clave de la curación se halla en la autotrascendencia, en la trascendencia de uno mismo.
  • Cada época tiene su propia neurosis colectiva. Y cada época precisa su propia psicoterapia para vencerla. El vacío existencial es la neurosis colectiva más frecuente en nuestro tiempo. Se la describe como una forma privada y personal de nihilismo, y el nihilismo se define por la radical negación de sentido del hombre. Por eso la psicoterapia no podrá nunca recomponer esta situación social si no se sitía fuera de la influencia de la filosofía nihilista; de no ser así, en lugar de un recurso para su curación representaría un síntoma más de la neurosis colectiva. La psicoterapia no solo sería reflejo de la filosofía nihilista, sino que –involuntariamente- transmitiría al paciente una caricatura del hombre, no su verdadera imagen.
  • Al parecer, el pandeterminismo es una enfermedad infecciosa que los educadores nos han inoculado.

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About Antonio García Maldonado

Antonio García Maldonado (Málaga, 1983), es analista y consultor político. Actualmente es asesor político y redactor de discursos de la Ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, Arancha González Laya. Es ensayista, autor de El final de la aventura (La Caja Books, 2020), editor y ocasional traductor. Junto al jurista Antonio Garrigues Walker ha publicado Manual para vivir en la era de la incertidumbre (Deusto, 2019, 5 ediciones) y Sobrevivir para contarla. Una mirada personal a la pandemia y al mundo que nos deja (Deusto, 2020). Ha sido asesor político y escritor de discursos del presidente Pedro Sánchez durante su primer Gobierno. También ha sido asesor en el Gabinete del presidente del Senado de España para el filósofo y presidente de la Cámara Alta Manuel Cruz. Ha sido analista jefe del servicio de riesgo-país de la consultora internacional LLORENTE & CUENCA (LLYC), además de consultor en América Latina, región en la que ha vivido intermitentemente los últimos años. Fue Business Intelligence Manager de la consultora The Search Group, en su sede central en Belgrado (Serbia). Es crítico de libros de no ficción de El Cultural del diario El Mundo, donde también escribe como analista de política internacional. Ha colaborado o colabora con regularidad en El Confidencial, The Objective, El Cultural y El Asombrario. Es también editor externo en el Grupo Planeta y redactor de informes literarios en la editorial Acantilado. Ha traducido, entre otros, a Francis Fukuyama, Jonathan Haidt, Bob Woodward, al marqués de Sade, William Kotzwinkle, H.D. Thoreau o Norman Mailer, cuyo libro ‘Miami y el sitio de Chicago’, prologó. Ha prologado la más reciente edición de ‘Viaje a la aldea del crimen’, de Ramón J. Sender. Fue traductor becado del Colegio Internacional de Traductores Literarios de Francia, en Àrles. Antes de eso, fue librero y se licenció en Economía.

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