bibl
  • KARL SCHWARTACHILD: «Mi interés nunca se ha visto limitado a las cosas que se sitúan en el espacio, más allá de la luna, sino que he seguido los hilos que se tejen desde ahí hasta las zonas más oscuras del alma humana, ya que es allí donde debemos llevar la nueva luz de la ciencia».
  • MOCHIZUKI: «Entender es imposible».
  • PERSONAJE EN LA TABERNA HABLANDO CON HEISENBERG: «Yo aún recuerdo la primera vez que recibí un llamado por teléfono. Estaba en casa de mi abuelo y mi madre me llamó desde el hotel donde le gustaba pasar sus vacaciones para descansar de mí. Apenas oí el timbre, arranqué el recibidor y enchufé mi cabecita en la bocina, sin que nada pudiera mitigar esa violencia, entregado a la voz que ahí sonaba. ¡Sufrí, impotente, cómo se destruía mi conciencia del tiempo, mi firme resolución, mi sentido del deber y de la proporción! ¿Y a quién le debemos este maravilloso infierno si no es a ustedes? Dígame, profesor, cuándo empezó toda esta locura. ¿Cuándo dejamos de entender el mundo?»
  • En el sustrato más hondo de las cosas, la física no había encontrado una realidad sólida e inequívoca como la que añoraban Schrödinger y Einstein, regida por un dios racional que tiraba de los hilos del mundo, sino un reino de maravilla y extrañeza, hijo del capricho de una diosa de múltiples brazos jugando con el azar.
  • Einstein se convirtió en el mayor enemigo de la mecánica cuántica. Hizo innumerables intentos para tratar de encontrar un camino de regreso hacia un mundo objetivo, buscando un orden oculto que permitiera unir su teoría de la relatividad y la mecánica para poder desterrar el azar que se había colado en la más exacta de todas las ciencias. «Esta teoría de la mecánica cuántica me recuerda un poco al sistema de delirios de un paranoico excesivamente inteligente. Es un verdadero cóctel de pensamientos incoherentes», le escribió a uno de sus amigos. Se desvivió por encontrar una gran teoría unificada, pero murió sin lograrlo, aún admirado por todos, aunque completamente alienado de las nuevas generaciones, que parecían haber aceptado como máxima la respuesta que Bohr le había dado a Einstein en la conferencia de Solvay, décadas antes, al oír su amarga queja sobre los dados de Dios: «No es nuestro lugar decirle a Él cómo manejar el mundo».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

About Antonio García Maldonado

Antonio García Maldonado (Málaga, 1983), es analista y consultor político. Actualmente es asesor político y redactor de discursos de la Ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, Arancha González Laya. Es ensayista, autor de El final de la aventura (La Caja Books, 2020), editor y ocasional traductor. Junto al jurista Antonio Garrigues Walker ha publicado Manual para vivir en la era de la incertidumbre (Deusto, 2019, 5 ediciones) y Sobrevivir para contarla. Una mirada personal a la pandemia y al mundo que nos deja (Deusto, 2020). Ha sido asesor político y escritor de discursos del presidente Pedro Sánchez durante su primer Gobierno. También ha sido asesor en el Gabinete del presidente del Senado de España para el filósofo y presidente de la Cámara Alta Manuel Cruz. Ha sido analista jefe del servicio de riesgo-país de la consultora internacional LLORENTE & CUENCA (LLYC), además de consultor en América Latina, región en la que ha vivido intermitentemente los últimos años. Fue Business Intelligence Manager de la consultora The Search Group, en su sede central en Belgrado (Serbia). Es crítico de libros de no ficción de El Cultural del diario El Mundo, donde también escribe como analista de política internacional. Ha colaborado o colabora con regularidad en El Confidencial, The Objective, El Cultural y El Asombrario. Es también editor externo en el Grupo Planeta y redactor de informes literarios en la editorial Acantilado. Ha traducido, entre otros, a Francis Fukuyama, Jonathan Haidt, Bob Woodward, al marqués de Sade, William Kotzwinkle, H.D. Thoreau o Norman Mailer, cuyo libro ‘Miami y el sitio de Chicago’, prologó. Ha prologado la más reciente edición de ‘Viaje a la aldea del crimen’, de Ramón J. Sender. Fue traductor becado del Colegio Internacional de Traductores Literarios de Francia, en Àrles. Antes de eso, fue librero y se licenció en Economía.

Category

Artículos, Notas de libros

Tags