El auge de Asia en general, y el de China y su acomodo en la escena internacional en particular, tiene interés prioritario para analistas, diplomáticos, periodistas e inversores. Es el tema esencial de la política internacional. El poderío económico y el peso demográfico hacen que la irrupción de China fuera visto primero con temor, después con fascinación por las posibilidades de negocio, y finalmente con cierta resignación cautelosa ante lo que ya se entiende como un inevitable traslado del eje geopolítico y económico hacia Asia. La incógnita esencial reside en si ese ascenso chino será pacífico o, en cambio, resultará en una guerra entre la potencia supuestamente declinante y la que está en auge.