Hace unos días veíamos las imágenes del desfile militar del 9 de mayo en Moscú para conmemorar lo que en Rusia se conoce como la Gran Guerra Patria contra el nazismo. Por más que se hablara de un desfile menos nutrido y espectacular que en años anteriores, las imágenes han tenido en este 2022 un impacto especial por producirse en plena invasión de Ucrania y bajo pretextos forzados que intentan remitir a la Segunda Guerra Mundial. Para los observadores externos, este año esas imágenes se parecieron más a las que tantas veces hemos visto en documentales de la Guerra Fría. Unas décadas que atemorizaban por el conflicto real, ideológico y simbólico, ejemplificado también en diferencias estéticas que causaban una mezcla de fascinación y espanto. Caído el Muro, persistió el interés por la arquitectura soviética, o por los diseños de la RDA, precisamente porque eran algo del pasado, un mundo recién extinguido que en algún momento representó la alternativa para muchos. Reliquias imponentes.