Uno de los conceptos que definen nuestra época es el de incertidumbre. Está por todos lados: su importancia es real, pues las dinámicas globales la incrementan, pero lo es también simbólica y discursivamente, porque está presente en casi todos los análisis de nuestro tiempo. Hemos asumido como sociedad que vivimos en una era marcada por una incertidumbre que se escapa a la capacidad de acción individual y colectiva y que, por tanto, hemos de aprender a vivir con ella en nuestras vidas. No es casualidad que una de las escuelas filosóficas más reivindicadas de nuestro tiempo sea el estoicismo, que en teoría nos puede ayudar a lidiar mejor con aquello que está fuera de nuestras preferencias y de nuestro poder. Ahí está el resurgir de las máximas de Marco Aurelio como uno de los libros clásicos más vendidos para demostrarlo.