A la ficción fantasiosa y emocional del procés se le contrapuso la esperanza ensayística y racional de los constitucionalistas. Los dos bloques polarizaron la campaña a tal extremo que el voto útil derivado de la misma ha terminado por distorsionar la fotografía y hacerla poco representativa. La primera plaza de Ciudadanos desmiente, de nuevo, la ficción del sol poble independentista. Pero el sorprendente resultado de Junts per Catalunya y la suma de escaños soberanistas nos abre los ojos frente a la esperanza de una vuelta al seny que parecía a la vuelta de la esquina.

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