Aunque la principal incógnita se despejó el viernes –condena por sedición, no por rebelión–, la formalización de la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes del así llamado procés independentista, con la especificación de los años de prisión para cada acusado, ha generado la esperada reacción en calles y redes. Sobre todo del independentismo, pero no sólo.