La coronación de Carlos III como nuevo rey de Inglaterra ha tenido entretenido a medio mundo. Por un lado, por la pompa y el boato con el que se organizaron las exequias de Isabel II y, por otro, por el despliegue de humor que produjeron los gestos, quejas y errores del nuevo rey. El movimiento de la mano con el que pedía a uno de sus ayudantes que le retirara el tintero de la mesa dio lugar a un despliegue de humor social en el que cada uno veía representado en ese objeto aquello que no le gustaba: «Cuando te traen un serranito sin mayonesa»; «cuando te traen una cerveza mal tirada»; «cuando tu hijo te pide que le ayudes con los deberes».