La segunda novela de Javier Valenzuela (Granada, 1954) es un libro con una trama ficticia de corrupción internacional de fondo, pero podría no serlo. Los casos conocidos estos últimos años «superan la imaginación más fértil», dice en esta entrevista, y ese ambiente de ponzoña y enajenación moral que hemos respirado es el que retrata en esta novela con regusto amargo. Por un lado, es imposible no lamentarse de hechos que nos recuerdan cosas que hemos visto en España durante demasiado tiempo, aunque por otro la novela se lee con deleite y curiosidad gracias a su ritmo y por sus referencias literarias e históricas sobre Tánger, la huella española y la presencia cultural internacional que dieron identidad a la ciudad del norte de África. La corrupción cruza el Estrecho y el profesor Sepúlveda es testigo de ello.