En pocos días hemos visto manifestaciones xenófobas de orgullo fascista en varias capitales europeas, a los más altos cargos de todo un Parlament rindiendo pleitesía a un convicto por terrorismo. Contra “el Imperio gay”, “la islamización de Occidente”, “la opresión del Estado Español”. Como la que se ridiculiza en la foto. Cualquier causa, por excéntrica, ridícula o inmoral que nos parezca, congrega multitudes. ¿El espectáculo kitsch de la libertad? Hay algo sintomático de nuestro tiempo en esta desinhibición infantiloide.