“Vosotros no sabéis”. Eso fue lo que el jefe de la mafia siciliana, Bernardo Provenzano, dijo a los investigadores que dieron con él en 2006. Llevaba décadas en la clandestinidad, desde 1963, y en ese tiempo le había dado tiempo a sustituir en la cúspide de la Cosa Nostra al sanguinario Totò Riina tras la caída de éste en 1993. El paradero del corleonés Provenzano era un misterio, e incluso se decía de él que estaba muerto. Había nacido en 1933 en el pueblo al que dio fama mundial la adaptación que Francis Ford Coppola hizo de El Padrino, la novela de Mario Puzo.