Desde hace semanas circulan por medios y redes las primeras imágenes que el telescopio James Webb envió desde su punto de equilibrio estacionario, a miles de kilómetros de distancia en el espacio. Todo es prodigioso en este acontecimiento, empezando por la construcción del telescopio en sí –con sus paneles modulares diseñados para estar plegados y caber en el cohete– y pasando por las imágenes del espacio profundo que nos ha regalado en sus primeros días de servicio.