En estas últimas semanas nos hemos habituado a que el presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, haga anuncios que sorprenden por su ambición, precisamente cuando su trayectoria ha estado marcada –y ha sido en muchas ocasiones criticada– por representar lo contrario. Así ha sucedido con sus milmillonarios planes de estímulo económico post-pandemia, de renovación de infraestructuras y de protección social. A todo ello sumó antes de ayer su opinión favorable a que se suspendieran las patentes de las vacunas contra la Covid-19, una posición que llevó a caídas en bolsa a las distintas empresas que las producen y comercializan. La sorpresa ha llevado a alguno a cubanizar su nombre y tratarlo de camarada José Bidón. Esto podía esperarse de Sanders, pero no de Biden. ¿Qué ha ocurrido?