Es también lo que Manuel Arias defiende en su libro La democracia sentimental como el «ironista melancólico», y que nos contó aquí. En otras épocas recientes fue posible, ¿por qué no puede volver a ser así? No es fácil hacerlo en el ecosistema mediático de las redes y el presentismo, pero tampoco es que parezcamos muy felices en la inercia actual, y ahí están todas las series distópicas y pesimistas para atestiguarlo.