Ha pasado una campaña electoral muy áspera en Madrid, en la que el tema de los migrantes ha salido de forma manipulada y exagerada por parte de la ultraderecha: para, metiendo miedo, recoger votos. Pero el drama de la migración no debe dejarse de lado, o solo afrontarlo con demagogia y populismo; debe ponerse encima de la mesa, analizarlo, comprenderlo y convertirlo en una oportunidad de cambio. A fin de cuentas, ¿no son la mejor muestra de la globalización? Y si llevamos décadas desplegando un discurso que ensalza la superación, el esfuerzo, la movilidad y la flexibilidad, ¿quiénes se ajustan mejor a ese canon que los migrantes? A ese debate serio contribuye ‘Poder migrante’, (Ariel), de Violeta Serrano.