Nuestra época parece estar marcada por el corto plazo, o por la dificultad de imaginar el futuro a largo plazo. Por un presente continuo que dificulta la planificación e incrementa la incertidumbre vital. Sin embargo, esa realidad socioeconómica convive con avances cualitativos en nuestra capacidad científico-técnica para conocer el pasado remoto y, también, los posibles y verosímiles escenarios en los milenios por venir. Sirviéndose de estos avances, pero sin caer en el determinismo con que se presentan muchas previsiones a muy largo plazo, David Farrier, profesor de Literatura en la Universidad de Edimburgo, ha escrito Huellas (Crítica), un libro con un interesante y original enfoque para hablar del futuro en el tiempo profundo.