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  • Einstein escribe en una carta a Heidi, la mujer de Born: «La teorización más interesante de los últimos tiempos es la de Heisenberg-Born-Jordan sobre los estados cuánticos: pura y auténtica cosa de Brujería».
  • Se las llama «interpretaciones de la mecánica cuántica». De un modo u otro, todas exigen que aceptemos ideas muy radicales: universos múltiples, variables invisibles, fenómenos nunca observados y otras extravagancias. No es culpa de nadie: es la extrañeza de la teoría la que nos obliga a soluciones extremas.
  • La realidad es una estratificación exuberante: montañas nevadas y bosques, la mirada de los amigos, el estrépito del metro en las contaminadas mañanas de invierno, nuestra sed insaciable, el baile de los dedos en el teclado del portátil, el sabor del pan, el dolor del mundo, el cielo nocturno, la inmensidad de las estrellas, Venus brillando solitario en el cielo azul ultramar del crepúsculo… Creíamos haber encontrado la urdimbre subyacente en esta caleidoscópica profusión, el orden escondido detrás del velo desordenado de las apariencias. Eran los tiempos en que el mundo parecía sencillo.
  • Pero las grandes esperanzas que alimentamos nosotros, minúsculas criaturas mortales, son breves sueños. La claridad conceptual de la física clásica ha sido barrida por la física cuántica. La realidad no es como la describe la física clásica.
  • La solidez de la cosmovisión clásica no es más que nuestra miopía. Las certezas de la física clásica son solo probabilidades. La imagen del mundo nítida y sólida de la vieja física es una ilusión.
  • Hay algo desconcertante en todo esto. La solidez de la realidad parece disolverse entre nuestros dedos, en una infinita regresión de referencias.
  • El velo frágil que es nuestra organización mental es poco más que un instrumento torpe para navegar por los infinitos misterios de este caleidoscopio mágico inundado de luz en el que, asombrados, existimos, y al que llamamos nuestro mundo.
  • El espíritu «antimetafísico» que promovió Mach ha demostrado ser una actitud de apertura: no tratamos de enseñarle al mundo cómo debería ser. Estamos, más ben, escuchando el mundo, para que él nos enseñe la mejor manera de pensarlo.
  • la naturaleza es más rica que nuestros prejuicios metafísicos. Tiene más fantasía que nosotros.
  • Douglas Adam: «El hecho de que vivamos en el fondo de un profundo pozo de potencial gravitacional, sobre la superficie de un planeta cubierto de gas que gira alrededor de una bola de fuego nuclear a solo 90 millones de millas de distancia, y pensemos que esto es ‘normal’, es un indicio cierto de cuán distorsionadas tienden a estar nuestras perspectivas».
  • Esto me parece una actitud de renuncia a la arrogancia del conocimiento y, al mismo tiempo, de confianza en la razón y en su capacidad de aprender. La ciencia no es la Depositaria de la Verdad, pero apoya en el convencimiento de que no hay Depositaria de la Verdad.
  • Creo que debemos adaptar nuestra filosofía a la ciencia, no al revés.
  • La interconexión de las cosas, el reflejo de una en otra, resplandece con una luz clara que la frialdad de la mecánica del siglo XVIII no conseguía capturar.
  • Aunque nos deja estupefactos. Aunque nos deja un profundo sentido de misterio.

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Notas de libros