«La principal amenaza de la democracia no es la violencia ni la corrupción o la ineficiencia, sino la simplicidad». Con esta afirmación tan rotunda comienza Una teoría de la democracia compleja (Galaxia Gutenberg), del catedrático de Filosofía Política Daniel Innerarity (Bilbao, 1959). Un ensayo en el que su prolífico autor lanza una alerta ante el desfase entre los conceptos políticos que nos sirven como guía y una realidad demasiado compleja que ha dejado hace tiempo de responder a ellos. De esa disfunción nacen las crisis de la democracia y se nutren los demagogos y simplificadores que pueblan nuestros sistemas políticos. Una situación que ha hecho a muchos añorar la seguridad de viejos relatos o dejarse fascinar por regímenes aparentemente eficientes como el de China.