En la fascinación general que produce el espionaje en la guerra fría tiene un protagonismo especial Kim Philby (1912-1988), el agente doble que, junto a otros hijos de la élite británica, informaban a la inteligencia soviética desde puestos prominentes en el MI6 o el Foreign Office. Los Cinco de Cambridge han salido en el cine, series y libros, y el propio Philby sirvió de inspiración a John Le Carré en El topo. Aún quedan dudas sobre cómo Philby pudo pasar inadvertido tantos años, aunque quizá la explicación resida en que, sencillamente, ha sido uno de los mejores espías conocidos de la historia. Que muriera en 1988 le libró de ver el derrumbe de todo aquello por lo que se desdobló en varias vidas rotas.