En El final de la aventura, Antonio García Maldonado hace una crítica especulativa sobre el conocimiento hiperespecializado, las pesadillas laborales, medioambientales y ahora también sanitarias, y vincula estos temas con otras cuestiones de enorme calado: la valentía y temeridad a la hora de emprender empresas individuales que amplíen el horizonte colectivo, cuáles son las aventuras de nuestros días, la vulnerabilidad del individuo ante los retos del siglo XXI. También analiza el papel de las élites científico-técnicas y la desigualdad que promueve esta nueva vanguardia del conocimiento, que al mismo tiempo se combina con la desigualdad económica advirtiendo que esta crea conflictos de cohesión social y tiene consecuencias políticas. Este ensayo es, además, una reflexión sobre lo fascinante de crear el futuro, no solo predecirlo, y una reivindicación del concepto de ignorancia como promesa, como aliciente de la creatividad o la imaginación. Está lleno de ideas, referencias y citas originales. García Maldonado lo escribió durante los meses de pandemia, y como él dice, es producto de un momento de introspección personal, y de duda también.