En la era de la hiperespecialización, cuesta imaginar un perfil como el de Hans Magnus Enzensberger, que acaba de fallecer a los 93 años. Nacido en Kaufbeuren, Baviera, en 1929, con su muerte se va uno de los últimos representantes de una estirpe clave para entender la segunda mitad del siglo XX: la de los intelectuales que, presos de una curiosidad desbordante y una capacidad no siempre bien domeñada, consideraron el mundo en su totalidad, sin importar el tema, su campo de interés y trabajo.