La acción humana está alterando procesos geológicos básicos con consecuencias potencialmente catastróficas. El cambio climático sería su representación más evidente, aunque no la única. El reto es mayúsculo y plantea dilemas económicos y científico-técnicos, pero también políticos y morales. La huella humana sería tan fuerte que ya habríamos dejado atrás un Holoceno marcado por la estabilidad climática para entrar en el imprevisible Antropoceno. Dicho cambio aún no tiene reconocimiento geológico oficial, aunque su aceptación o no afecta poco a la validez epistemológica y política del concepto.

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